CASTAÑEDA,FILOSOFIA NAGUAL :
Castañeda
fue un antropologo que estudio las leyendas de los Naguales que
conservaban la sabiduría ancestral y la expansion de cnciencia a traves de
experiencias con el Peyote y del Chaman Don Juan Mathus,a traves de una saga de
novelas que cuentan el viaje iniciativo para conocer y dominar los mundos
internos…
Su obra
reveladora y con mensajes misticos marco una epoca y aquí hacemos un repaso por
su Vida y Enseñanzas y su colección de Libros para Descargar…
Biografia de CASTAÑEDA :
Carlos
Castaneda, cuyo nombre completo era Carlos César Salvador Arana Castaneda,
nació en Cajamarca, Perú, en 1925 y falleció en Los Ángeles, Estados Unidos, en
1998 a
los 72 años.
Emigró a
Estados Unidos en 1951 y cursó estudios de antropología en la universidad de
UCLA (Los Angeles).
En 1968
consigue notoriedad con la publicación de su tesis, consagrada a una temporada
mística pasada en el desierto de Arizona y de México.
l libro
("Las enseñanzas de don Juan") contaba su encuentro con un chamán
mexicano, un viejo brujo indio Yaqui, Juan Matus, quien lo había iniciado en un
mundo oculto de más de 2,000 años de antigüedad, gracias al recurso de
alucinógenos.
La obra, se
convirtió en un best-seller en el mundo entero en la época de la generación
psicodélica de los años 60.
El
indio yaqui -que más tarde ser convertiría el popular protagonista de los
libros de Castaneda, don Juan-, había sido invitado a la universidad
estadounidense por una profesora que por aquél entonces era compañera de Castaneda.
Al no hablar el inglés, fue invitado a hospedarse en la casa de Castaneda, que
le serviría de interprete, y entre ambos surgió una relación más próxima que la
de un alumno y un conferenciante.
Sin
tener los estudios terminados Castaneda empezó a barajar la posibilidad de
realizar estudio de campo con don Juan, en México. Alentado en la empresa por
un profesor, y con el ánimo de estudiar el chamanismo desde dentro -no
necesariamente desde los parámetros académicos de la antropología-, se lanzó en
su intento.
La
leyenda sigue, y dice que don Juan, al regresar a su tierra, fue muerto -según
se cuenta como represalia por haber revelado secretos de su cultura al hombre
blanco. Así, cuando Castaneda bajó a México para dar con él, sus planes quedaron
parcialmente truncados. Pero siendo la lectura una de las grandes aficiones de
Castaneda, mundo que le apasionaba hasta consumirle, se empapó de libros de
antropología, antiguas culturas, chamanismo y mitología que encontró por las
bibliotecas de diversas ciudades latinoamericanas. Y a partir de ahí
emprendiendo un trabajo que llegaría a ser conocido en el mundo entero, y que
es una mezcla del 'antropólogo inocente' que a va a estudiar con un indio
ignorante, y que acaba siendo él mismo el investigado, hasta llegar a emprender
el arduo camino de convertirse en 'hombre de conocimiento'.
Desacreditado
ante sus colegas universitarios celosos de su popularidad y polemicas hipotesis,
continuó durante varios años su experiencia con alucinógenos, publicando numerosas
obras como: "Una realidad aparte", "El fuego interior",
"El arte de en soñar" y "Pases mágicos". Evitó
sistemáticamente fotos y entrevistas y mantenía una gran vaguedad sobre los
detalles de su existencia.
El autor
tenía un conocimiento notable de los estados alterados de consciencia, de los
efectos de las plantas visionarias y de formas de pensar de las culturas
arcaicas del continente americano. Además, su habilidad con la pluma, los
apuntes psicológicos de los personajes que desfilan por sus libros, la
capacidad para mantener en vilo al lector, y el acierto de contactar con los
desvelos e intereses de una época, acabaron por dar en el clavo y convertir su
obra en un punto de referencia.
Para
acabar, mencionar que el personaje descrito por Castaneda no es un chamán en el
sentido tradicional del término -o sea, una persona que se dedica a realizar
sesiones en bien de la comunidad, o para sanar-, sino que representa una
'persona de conocimiento' que sigue su propio camino personal para descubrir y entrenarse,
empleando plantas u otras técnicas, en su relación con el mundo, con su parte
invisible y misteriosa.
Carlos
Castaneda falleció el 27 de abril de 1998 de un cáncer de hígado en su
domicilio de Westwood (California). Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas
dispersadas en un desierto mexicano, según sus últimas voluntades.
OBRAS DE CASTAÑEDA :
El arte de
ensoñar
Estas
palabras de Don Juan nos ofrecen una aproximación al libro: «El ensueño
únicamente puede ser experimentado. Ensoñar no es tener sueños; tampoco es
soñar despierto, ni desear, ni imaginarse nada. A través del ensueño
conseguimos percibir otros mundos, los cuales podemos cietamente describir,
pero no alcanzamos a describir lo que nos hace percibirlos...Sin embargo,
podemos sentir cómo el ensueño abre esos otros reinos. Ensoñar parece ser una
sensación, un proceso en nuestros cuperpos, una conciencia de ser en nuestras
mentes.»
El
conocimiento silencioso
Octavo
libro de la serie que se inició con Las enseñanzas de don Juan, en los que
Castaneda narra su periodo de aprendizaje y maestría bajo la tutela de Don
Juan, el enigmático hombre de conocimiento yaqui. Este libro se centra en
conocimiento del 'intento'.
El don del
águila
Sexta obra
de la serie de Las enseñanzas de don Juan, en las que Castaneda nos presenta su
periplo de aprendizaje y maestría en el arte del nagual. Admirada por unos y
considerada como una obra metafórica por otros, en este libro Castaneda se
adentra en el conocimiento del mundo de los sueños para ganar una mayor
libertad.
El fuego
interno
Este es el
séptimo libro que escribió Castaneda sobre las enseñanzas de don Juan. Para
algunos de los lectores de la obra de Castaneda este es el mejor de sus libros,
con enseñanzas que más allá de lo antropológico, lo metafísico o lo metafórico
pueden ayudarnos a desarrollar una nueva relación con el mundo.
El segundo
anillo de poder
Quinta
entrega de la serie de enseñanzas de don Juan, narradas por Castaneda. En esta
ocasión el autor emprende el camino 'por sí mismo' sin la presencia de don
Juan, pero con el encuentro con otros aprendices de su maestro. Aunque no se
encuentre entre los relatos más populares de la serie, sigue siendo un buen
libro de alegorías y enseñanzas.
Las
enseñanzas de don Juan ,Una forma yaqui de conocimiento
Primer
libro de una larga serie en la que el autor presenta el encuentro de un
antropólogo inocente con un chamán yaqui, conocedor de las plantas maestras. Se
narra, de forma novelada, el proceso de un universitario occidental que se
adentra él mismo en el camino de conocimiento del indio.
Relatos de
poder
Cuarta
entrega de la serie sobre las enseñanzas de don Juan. En esta serie se narra el
encuentro de un antropólogo despistado con un indio yaqui -hombre de humor y de
conocimiento. En este libro se introducen los conceptos del tonal y el nagual,
así como el dominio en el acceso al mundo invisible.
Relatos de
poder
Cuarta
entrega de la serie sobre las enseñanzas de don Juan. En esta serie se narra el
encuentro de un antropólogo despistado con un indio yaqui -hombre de humor y de
conocimiento. En este libro se introducen los conceptos del tonal y el nagual,
así como el dominio en el acceso al mundo invisible.
Una
realidad aparte
Segundo
libro de la serie de conversaciones y aprendizajes de Castaneda con don Juan,
el indio yaqui que adentra a nuestro 'antropólogo inocente' en el camino del
hombre de conocimiento y del guerrero.
Viaje a
Ixtlan
Tercer
libro de la serie de enseñanzas y conversaciones con Don Juan. Según muchos
lectores de Castaneda, este es el mejor libro de la serie. Poético, espiritual
y lleno de enseñanzas profundas y conversaciones magníficas.
Viaje a
Ixtlán
Tercer
libro de la serie de enseñanzas y conversaciones con Don Juan. Según muchos
lectores de Castaneda, este es el mejor libro de la serie. Poético, espiritual
y lleno de enseñanzas profundas y conversaciones magníficas.
SINTESIS DE LA ENSEÑANZA DE CASTAÑEDA :
El universo
consta de dos mundos «paralelos», llamados el «tonal» (el mundo de las cosas
materiales) y el «nagual» (el mundo no material).
Nosotros
nos comunicamos con el mundo material a través de la así llamada «primera
atención», es decir, a través de los órganos de los sentidos del cuerpo
material.
No
obstante, para poder conocer el nagual, es necesario desarrollar «la segunda
atención», es decir, la clarividencia.
También
existe «la tercera atención», por medio de la cual uno conoce al Creador y a Su
Manifestación llamada «Fuego» por Don Juan.
Según la
mitología compartida por los predecesores de Don Juan, el mundo está gobernado
por la divina Águila universal. Esta era su noción de Dios y aunque parece
fantástica, es monoteísta.
Esta Águila
se alimenta de las almas humanas que dejan sus cuerpos materiales. Sin embargo,
también concede a algunas personas la oportunidad de evitar su pico después de
la muerte de sus cuerpos y obtener la inmortalidad. Lo hace a condición de que
ellas, durante sus vidas, adquieran las facultades necesarias, se desarrollen
como conciencias hasta el nivel requerido y acumulen el poder.
Este
concepto contenía un elemento atemorizante que impulsaba a los practicantes a
esforzarse en su autoperfeccionamiento. No obstante, Don Juan, así como Jesús,
se opuso tenazmente a que las personas sostuvieran una actitud hacia Dios
basada en el temor. Él decía que debemos ir al encuentro con Dios por «el
sendero del corazón», es decir, por el sendero del amor. Es interesante que Don
Juan haya llegado a esta comprensión independientemente de la influencia de
otras tradiciones espirituales. Él no estaba familiarizado con las Enseñanzas
de Krishna ni con las de Jesús, y tampoco leyó libros sufíes o taoístas.
También es evidente que no leyó el Nuevo Testamento, ya que, de otro modo,
seguramente lo hubiera citado.
Aquel que
se decide a reclamar la inmortalidad debe convertirse primero en un «cazador»
espiritual, pero no en un cazador que mata a su presa, sino en el «cazador» del
conocimiento que va por «el sendero del corazón», es decir, que cuida y ama a la Tierra , así como a todas
las criaturas que viven sobre ella.
Después de
pasar la etapa de «cazador», uno puede llegar a ser un «guerrero» espiritual,
es decir, aquel que «rastrea» el Poder (o Dios) esforzándose por acercarse
cautelosamente a Él y conocerlo.
Don Juan a
menudo enseñaba a Castaneda y a otros discípulos suyos durante caminatas en el
desierto o en las montañas, en condiciones naturales y en contacto directo con
el mundo multiforme que los rodeaba.
Por
ejemplo, una vez ellos atraparon un conejo salvaje. Don Juan sabía que este
conejo ya no debería vivir más en la
Tierra según su destino y sugirió que Castaneda lo matara con
sus propias manos. Castaneda exclamó: «¡Yo no puedo hacerlo!». A lo que Don
Juan objetó: «¡Pero habías matado animales antes!». «Pero los he matado con mi
rifle, desde cierta distancia, sin verlos morir…».
Castaneda
rehusó matar reflexionando por primera vez en su derecho ético a hacerlo y en
los sufrimientos de una criatura al ser asesinada.
No
obstante, el conejo murió enseguida por sí mismo ante los ojos de Castaneda,
porque, de hecho, el tiempo de su permanencia en la Tierra se había terminado.
En otra
ocasión, Don Juan y Castaneda estaban caminando por una vía y vieron un caracol
cruzándola. En el acto Don Juan empezó a explicar, usando aquella situación, la
filosofía de la participación de una persona en los destinos de otras
criaturas.
De este
modo Castaneda, al comienzo muy orgulloso por ser una persona erudita y
civilizada, se persuadía cada vez más de que la verdadera sabiduría no le
pertenecía a él, sino al anciano indígena, un gran Maestro espiritual que
llevaba la vida de un cazador y de un guerrero espiritual en armonía con el
mundo natural que lo rodeaba.
Después de
que los discípulos asimilaban los fundamentos de la ética y de la sabiduría,
Don Juan procedía a enseñarles los métodos psicoenergéticos.
Cabe
destacar que solamente unos pocos estudiantes fueron aceptados en la Escuela de Don Juan. Eran
aquellos que ya tenían desarrolladas las estructuras energéticas del organismo
(los chakras). Por supuesto, los indígenas no conocían palabras como «chakras»
o «dantianes», en cambio, hablaban sobre éstos en términos de los segmentos en
el «capullo» energético del ser humano.
En otras
palabras, los discípulos que fueron aceptados en la Escuela ya habían
realizado antes, principalmente en sus vidas pasadas en la Tierra , un extenso trabajo
psicoenergético y, por ende, estaban psicoenergéticamente preparados para
continuarlo y para aguantar el camino de cazador y de guerrero.
Esto permitió
que ellos comenzaran sus entrenamientos no con el desarrollo y la limpieza de
los meridianos y chakras, sino inmediatamente con el desarrollo de la principal
estructura de poder en el organismo llamada hara* (o dantian bajo).
Después del
trabajo con el hara, llegaba la etapa de la división del «capullo» en dos
partes (alta y baja), llamadas «las burbujas de percepción». ¿Por qué
«burbujas»? Porque estas partes del «capullo», vistas por medio de la
clarividencia, se parecen a dos burbujas. ¿Por qué «de percepción»? Porque uno
puede percibir el tonal (el mundo material) y el nagual (el mundo no material)
desde una u otra respectivamente.
La división
del «capullo» en dos «burbujas de percepción» era considerada como un paso
importante para las etapas posteriores de autoperfeccionamiento
psicoenergético, con la particularidad de que uno debería aprender a llenar con
la conciencia ambos «polos» del «capullo» dividido.
Después se
realizaba el trabajo para el desarrollo de «la burbuja baja de percepción». No
obstante, uno podía empezar con esto sólo después de refinar la conciencia o,
como se decía en la Escuela
de Don Juan, después de limpiar la luminosidad del «capullo».
Es decir,
como en todas las otras Escuelas espirituales avanzadas, las técnicas para la
refinación de la conciencia fueron enseñadas antes de que el practicante
comenzara el proceso de su «cristalización». Sin embargo, Castaneda no describe
métodos para «la limpieza de la luminosidad», excepto uno que consistía en
inhalar el humo de una hoguera (lo que puede considerarse, más bien, como un
chiste).
Gracias a
la refinación de la conciencia y al trabajo con «la burbuja baja de
percepción», los discípulos alcanzaban el estado de Nirvana (aunque ellos no lo
llamaban así, puesto que no estaban familiarizados con este término sánscrito).
Primero ellos aprendían la variante estática del Nirvana en el Brahman y
después, la variante dinámica, en la cual conciencia «cristalizada» actúa de
manera activa en las dimensiones sutiles y puede tocar a cualquier ser en la Tierra , para lo cual sólo
se necesita tener la información sobre este ser.
Una vez Don
Juan dio una palmada a Castaneda en la espalda (él a menudo usaba esta técnica
para cambiar la posición del «punto de encaje», es decir, de la zona de la distribución
de la conciencia), y Castaneda, preparado para esto mediante los ejercicios
anteriores, entró en la variante estática del Nirvana en uno de los estados
Brahmánicos. En aquel momento él, por primera vez, experimentó un estado de paz
profunda, percibió a Dios y conoció que Dios es, en realidad, Amor.
Pero de
repente Castaneda oyó la voz de Don Juan diciendo que este estado, aunque
bello, no era lo que él debía anhelar en aquel momento. ¡Tienes que ir más
allá! No pienses que éste es el límite de tus capacidades... Con estas palabras
Don Juan instó a Castaneda, quien había conocido el éxtasis supremo del
Nirvana, a no «apegarse» a aquel estado, sino a seguir. Al principio, Castaneda
se ofendió y se enfadó con Don Juan, pero él fue inflexible: ¡tienes que ir más
allá!
¿Y qué está
más allá? Está la variante dinámica del Nirvana.
Además, los
discípulos de la Escuela
de Don Juan Matus aprendían a experimentar el estado de Nirodhi, conocido en
todas las Escuelas desarrolladas de buddhi yoga. Don Juan describió este estado
en los términos específicos propios de su Escuela. Se trataba de «la fuerza
rodante» o «la tumbadora». A los discípulos se les explicaba que existen olas
de energía que ruedan constantemente hacia todos los seres y de las cuales
estamos protegidos por nuestros «capullos». Sin embargo, es posible usar su
poder para desplazarse a los mundos desconocidos, que son otras dimensiones
espaciales. Para esto el practicante debía permitir que estas olas inundaran su
«capullo». Entonces él o ella se convertía en «nada», su «yo» individual
desaparecía.
Solamente
después de haber alcanzado el estado de la desaparición en el Brahman, el
discípulo podía conocer a Ishvara (o el Creador) y desaparecer para siempre en
Él conquistando de esta manera la propia muerte. En otras palabras, como lo
entendió Don Juan, uno no tenía que evitar el pico del Águila, sino, al
contrario, entrar en el Dios-Poder universal.
Prestemos
atención al hecho de que con la ayuda del Fuego es posible lograr la
desmaterialización del cuerpo material, lo que Don Juan y sus compañeros
hicieron.
Hemos
analizado las etapas principales del trabajo en la Escuela de buddhi yoga de
Don Juan Matus. Estas etapas son iguales en todas las Escuelas de buddhi yoga y
no dependen de su localización en la superficie de la Tierra , ni de su
interconexión, ni de los idiomas y términos que se usan allí. Es así porque
Dios guía según las mismas leyes a las personas que consagran sus vidas a Él y
progresan en el Camino espiritual.
Ahora
examinemos con más detalle los métodos particulares del trabajo en la Escuela de Don Juan Matus.
Estos métodos fueron descritos por Castaneda y pueden ser utilizados por
nosotros también.
Podemos
dividirlos en dos grupos: métodos preparatorios y métodos fundamentales.
El primero
de los métodos preparatorios es «la recapitulación». En esencia, es el mismo
trabajo de arrepentimiento que existe en todas las religiones principales. «La
recapitulación» se realizaba de la siguiente manera: los discípulos,
normalmente durante un retiro de varios días, tenían que recordar todos los
errores que habían cometido en sus vidas y revivir aquellas situaciones
nuevamente, pero esta vez de una forma correcta. Para que ellos tuvieran más
«interés personal» en este arduo trabajo, se les decía que durante «la
recapitulación» recobrarían la energía malgastada en sus reacciones emocionales
y actos incorrectos. Este truco no afectaba la calidad del arrepentimiento,
porque su propósito principal, que consiste en asimilar las formas éticamente
correctas de reaccionar y en aprender a no pecar, se alcanzaba a condición de
la asiduidad de los discípulos.
Además,
ellos tenían que destruir «el sentimiento de la importancia personal» y «el
sentimiento de la autocompasión», cualidades que provocan una tremenda pérdida
de la energía. Pues si una persona se siente muy importante y alguien atenta
contra esta importancia con su actitud irrespetuosa, esta persona reacciona con
una descarga emocional de resentimiento y cólera, o con otras emociones
negativas. En este caso, la energía del organismo se malgasta intensamente.
He aquí un
hecho interesante e instructivo de la biografía de Castaneda. A pesar de que
él, después de publicar sus libros, se convirtió en millonario y podía llevar
una vida libre de las limitaciones materiales, él y su compañera íntima, la Gorda , al terminar su
aprendizaje en la Escuela
de Don Juan, se emplearon, bajo nombres falsos, como sirvientes en la casa de
un rico y sufrieron humillaciones, desde la rudeza hasta la alevosía de otros
sirvientes. Castaneda y la Gorda
lo hicieron para destruir completamente en ellos «el sentimiento de la
importancia personal», para borrar sus «historias personales» y para adquirir
la humildad. Pues, como lo escribió Castaneda, todo lo que pasa con un guerrero
en el mundo material no es importante; lo único importante es su estado de
conciencia.
¡De hecho,
todo esto no tiene mayor importancia ante la Meta Suprema ! Pero lo
que sí tiene gran importancia es la facultad de ser «nada» y de no defenderme
cuando alguien es injusto conmigo, sino de estar protegido, como lo enseñaba
Don Juan. Y el estado de estar protegido surge siempre y cuando «yo no existo»
y existe sólo Dios.
Uno de los
elementos preparatorios más importantes en la Escuela de Don Juan Matus
era «la limpieza del tonal», que corresponde a la observancia de aparigraha en
la ética del yoga hindú.
Nosotros ya
hemos mencionado que Don Juan era una persona sabia y tenía la capacidad de
explicar, en términos sencillos y de una forma comprensible, la mayoría de los
asuntos filosóficos complicados. Además, él usaba para sus explicaciones
ejemplos de la vida cotidiana. En aquella ocasión hizo lo mismo aclarando el
principio de aparigraha a sus discípulos.
Los reunió,
tomó un saco y puso adentro una radio, una grabadora y varias otras cosas que
encontró en la casa. Después cargó el saco sobre la espalda de un discípulo,
una mesa sobre la espalda del otro y los llevó a las montañas. En medio del
valle les dijo que bajaran la mesa y vació el contenido del saco encima.
Después les pidió que se pusieran a un lado y que dijeran qué estaban viendo.
Ellos
empezaron a nombrar varias cosas: la radio, la grabadora y así sucesivamente.
Entonces
Don Juan se acercó a la mesa, empujó fuera de ésta todas las cosas y les preguntó
otra vez qué estaban viendo. Sólo entonces los discípulos entendieron a Don
Juan. Él quería que ellos vieran no sólo las cosas sobre la mesa, sino también
la mesa misma y, más aún, el espacio alrededor y debajo de ésta. No obstante,
los objetos sobre la mesa cautivaron su atención y les impidieron hacerlo.
De esta
manera Don Juan demostró a sus discípulos que para conocer el nagual y luego a
Dios, es necesario limpiar el tonal alrededor de uno mismo.
Quizás, sea
oportuno recordar el ejemplo de la observación de este mismo principio en la
historia del cristianismo: algunos monjes, a parte de libros e iconos, dejaban
en sus celdas sólo ataúdes, para dormir en éstos y, además, para acordarse
constantemente de la propia muerte, lo que les estimulaba a intensificar sus
esfuerzos espirituales.
También Don
Juan enseñó a destruir los patrones rígidos de la vida material, por ejemplo,
la observación estricta del régimen del día. ¿Con qué propósito? Para lograr la
libertad. La destrucción de los patrones irrazonables de conducta, pensamiento
y reacción, inculcados por la educación y las tradiciones, debe llevar a «la
pérdida de la forma humana», es decir, al estado en el que uno aprende a actuar
no según sus reflejos o por costumbre, sino de acuerdo con la necesidad
objetiva.
«La pérdida
de la forma humana» no es algo que se alcanza rápidamente mediante algún acto
mecánico, como pensaban algunos discípulos de Don Juan, sino un proceso largo
que se desarrolla paralelamente con la aproximación del practicante a Dios.
Este proceso termina cuando esta persona aprende a ver todas las situaciones
con los ojos del Creador.
Con todo,
«la pérdida de la forma humana» no implica en absoluto que el practicante
empiece a comportarse con rareza y en forma diferente a todos los demás en la
sociedad. Pues esto inevitablemente provocaría conflictos con otras personas
creando de esta manera obstáculos en el Camino. En segundo lugar, la conducta
«provocativa» es, en muchos casos, una violación de la ley fundamental de la
ética objetiva: el no hacer daño a otros seres. Por eso a los discípulos se les
prescribía observar las normas convencionales de conducta, a veces
ridiculizándolas en secreto y jugando en el llamado «desatino controlado».
Para
ilustrarlo, un día Don Juan se quitó su ropa indígena usual y se puso un traje
europeo inmaculado durante una visita al pueblo, dejando pasmado a Castaneda de
esta manera.
Además, Don
Juan enseñaba a sus discípulos a hablar con otras personas usando un lenguaje
que ellas pudieran entender. Por ejemplo, una vez él y Castaneda estaban
sentados en una banca cerca de una iglesia y vieron como dos señoras, no muy
ancianas, después de salir de ésta, vacilaban demasiado en descender unos pocos
peldaños. Entonces Don Juan se acercó elegantemente a ellas y las ayudó a
bajar, aconsejando adicionalmente que, en caso de caer en algún momento en el
futuro, no se moviesen por ningún motivo hasta que llegara el doctor. Las
señoras agradecieron sinceramente este breve consejo.
El
siguiente método esencial de esta Escuela es acordarse de la propia muerte.
Hoy en día
la mayoría de las personas está acostumbrada a ahuyentar los pensamientos
relacionados con su muerte, e incluso cuando se encuentran con el hecho del
fallecimiento de otros, por ningún motivo quieren imaginar estar en su lugar.
Se esfuerzan por convencerse de que todavía les queda mucho tiempo por delante.
Pero si
cada uno de nosotros se pregunta ahora: «¿Cuándo moriré yo?», la respuesta será
una fecha muy lejana, aunque todos sabemos que las personas mueren a cualquier
edad.
Don Juan,
en cambio, propone imaginar que la muerte personificada está siempre al lado de
cada uno de nosotros y que si uno mira atrás rápidamente sobre el hombro
izquierdo, puede verla como una sombra que surge. «Por el momento, la muerte
está sentada a tu lado en la misma estera, esperando un error tuyo», le dijo
una vez a Castaneda. Y nadie sabe el momento en el que va a morir; por ende, no
debemos tener ningún asunto inacabado en nuestras vidas.
Lo
siguiente es lo que Don Juan dijo sobre la muerte:
«¿Cómo uno
puede sentirse tan importante sabiendo que la muerte nos está acechando?
»Cuando
estés impaciente, lo que debes hacer es (…) pedir consejo a tu muerte. ¡Una
inmensa cantidad de naderías desaparece con tal de que tu muerte te haga una
señal o con tal de que alcances a ver su destello o con tal de que simplemente
tengas la sensación de que tu compañera está allí, vigilándote!
»¡La muerte
es nuestra consejera sabia! (…) ¡Tienes que pedir consejo a tu muerte y dejar
la maldita mezquindad de las personas que llevan sus vidas como si la muerte
nunca las fuera a tocar!
»¡Si no te
acuerdas de tu muerte, tu vida entera no será sino un caos personal!
»(El
guerrero) sabe que la muerte le está apurando y que no le va a dar tiempo para apegarse
a algo (…). Y así, con la conciencia de su muerte (…) y con el poder de sus
decisiones, el guerrero traza su vida de una forma estratégica; (…) y lo que
escoge es siempre estratégicamente lo mejor. De esta manera cumple todo con
gusto y con eficacia lujuriosa.
»La vida
para un guerrero es un ejercicio de estrategia.
»Si no se
tiene en cuenta a la muerte, todo es ordinario, trivial. Sólo porque la muerte
nos sigue acechando el mundo es un misterio sin principio ni fin.
»Te queda
muy poco tiempo, y ninguno para idioteces. ¡Espléndido estado! Yo diría que lo
mejor de nosotros siempre sale a flote cuando estamos contra la pared, cuando
sentimos que la espada se cierne sobre la cabeza. En lo personal, yo prefiero
este estado y no viviría de ningún otro modo».
Otra tarea
importante que Don Juan señalaba a sus discípulos era aprender la «pausa
mental» o, como ellos sabían decir, «parar el diálogo interno» (el primer
término es preferible, puesto que además de los «diálogos internos», existen
también los «monólogos internos»).
Esto era
una condición necesaria para entrar al nagual. Pues uno puede hacerlo sólo a
través de la meditación, y la meditación, como Osho muy bien lo dijo, es el
estado de «no mente». En otras palabras, para aprender a sumergirse, como
conciencia, en el nagual, es esencial aprender a detener, apagar la mente por
algún tiempo.
Con el fin
de lograr la «pausa mental», Don Juan utilizó las siguientes técnicas:
1. El uso
de las substancias psicodélicas. Sin embargo, debemos destacar que Don Juan
recurrió a este método sólo al comienzo de su trabajo con Castaneda y que
después lo dejó. En segundo lugar, aunque Castaneda estaba inmensamente
agradecido a Don Juan por todo lo que había hecho por él, su hígado, como él
mismo decía, aún estaba marcado con cicatrices. De aquí nos queda claro que no
debemos seguir de ningún modo este ejemplo, sabiendo además que tenemos a
nuestra disposición otros métodos, más eficaces y menos dañinos, de aprender la
«pausa mental».
2.
«Contemplar o mirar fijamente». Uno tenía que mirar algún objeto durante mucho
tiempo y de manera fija, por ejemplo, las montañas, el agua que fluía, etc.
Como resultado, «la primera atención» se agotaba y se desconectaba para que se
active «la segunda atención».
3. La
suspensión del cuerpo en las construcciones tipo columpio durante mucho tiempo.
Como
resultado de estos entrenamientos, el practicante alcanzaba el estado conocido
en el yoga chino como «wu wei» o «la no acción»; es decir, «la no acción» en el
plano material, cuando la mente (o manas en sánscrito) se detiene y surge la
posibilidad para la meditación y para la actividad de la conciencia (o buddhi
en sánscrito). Pues manas y buddhi no son compatibles en el sentido de que no
pueden actuar simultáneamente. (Esto no significa que una persona sin cuerpo o
en el estado de meditación pierde la razón. No. La conciencia «cristalizada» y
desarrollada puede pensar; sin embargo, lo hace de otra manera, no de la manera
terrenal).
Otra
técnica excepcional, elaborada en esta Escuela por los predecesores de Don
Juan, era la interacción intencional con las personas tiranas. Esta técnica fue
usada para pulir «la impecabilidad del guerrero» o, en otros términos, la
facultad de seguir principios éticos y observar la conducta objetivamente correcta
en las situaciones extremas. En el pasado, Don Juan mismo fue enviado por su
maestro a trabajar bajo las órdenes de un feroz capataz tirano para semejante
entrenamiento. Se creía que tales personas tiranas eran muy raras en México y
encontrar a una se consideraba como una gran suerte para los guerreros.
A
continuación enumeramos los métodos del trabajo psicoenergético usados en la Escuela de Don Juan:
1. Limpieza
de la luminosidad interna (es decir, la refinación de la conciencia).
2. El uso
de los sitios de poder, lugares energéticamente significativos para las
personas y propicios para aprender unas u otras meditaciones.
3. «El
ensueño». A este método se le prestaba mucha atención en el trabajo de la Escuela. ¿Qué es? ¿En qué
consiste? Un gran número de personas, después de leer los libros de Carlos
Castaneda, intenta usar su sueño nocturno para este tipo de entrenamientos; sin
embargo, no obtienen mayor resultado. ¿Por qué? Porque no es así cómo se debe
hacer. «El ensueño», en este caso, significa lo mismo que la meditación.
Esta
palabra fue usada por los indígenas centroamericanos, dado que ellos no estaban
tan familiarizados con los términos comúnmente aceptados en otros países y
tuvieron que encontrar sus propias palabras para designar algunos fenómenos,
técnicas y objetos claves de la práctica espiritual. Así nació el término
«ensoñar», debido a que las imágenes meditativas a veces, de hecho, tienen
similitud con las imágenes que uno ve en los sueños.
Los
entrenamientos especiales en «el ensueño» permitieron a los discípulos, después
de separarse de sus cuerpos, correr sobre las paredes, subir por los rayos de
energía («las líneas del mundo») y así sucesivamente.
4. Aprender
a actuar de una forma correcta en las situaciones mágicas extremas, creadas
intencionalmente por el preceptor. Para esto fueron usados los defectos de los
discípulos. Por ejemplo, cuando uno de ellos todavía tenía la inclinación a
atacar egoístamente a otras personas, le sugerían que participara en una lucha
de magia (la cual, según la intención del preceptor, perdería de antemano), lo
que resultaba beneficioso para todos los participantes.
5. El
desplazamiento del «punto de encaje» que tenía lugar debido al impacto
energético del preceptor (esto fue llamado «la palmada del nagual»*).
6. La
práctica de nivelar (alinear) las «emanaciones» energéticas dentro del
«capullo» con las «emanaciones» exteriores de las dimensiones espaciales más
altas.
7. El
trabajo con el hara para desarrollar el poder.
8. El uso
de los «aliados» (es decir, de los espíritus). Esta práctica tenía dos
variantes. La primera consistía en «domar» a los espíritus, que debían, según
el plan, convertirse en los ayudantes y protectores del brujo. Tanto Don Juan
como su amigo Genaro tenían tales «aliados» al comienzo de su búsqueda
espiritual.
Sin
embargo, debemos advertir que esta es una práctica errónea y peligrosa que de
ningún modo debe ser imitada. A propósito, tanto Don Juan como Genaro la
dejaron después.
La otra
variante del trabajo con los «aliados» consistía en cazarlos. No sorprende que
tal tendencia apareciera entre los indígenas que vivían en contacto permanente
con la naturaleza.
Así, en
algún momento se les explicaba a los discípulos que se encontrarían
inevitablemente con un «aliado» de apariencia humana masculina que los
desafiaría. El discípulo podía perder en aquel duelo abriéndole la puerta al
miedo, pero también podía ganar. En el último caso, obtendría el poder de aquel
espíritu.
Sabiendo
esto, los discípulos se preparaban para aquella lucha, que podía tener lugar en
cualquier momento, y desarrollaban de esta manera la vigilancia y otras
cualidades necesarias para los guerreros.
Basándose
en este juego educativo, ellos también realizaban el trabajo dirigido al
desarrollo de sus «burbujas bajas de percepción».
Para
resumir todo lo antedicho, analicemos brevemente las secciones principales de
las Enseñanzas de Don Juan Matus, las que tienen muchos elementos teóricos y
prácticos valiosísimos.
Don Juan
distinguió las tres secciones: a) el arte del acecho b) el arte del intento y
c) el arte de la conciencia.
En la
examinada tradición espiritual indígena, el arte del acecho inicialmente
significaba saber pasar desapercibido entre las personas que no te entienden* y
alcanzar tu Meta.
No obstante,
gracias a la contribución especial de Don Juan, más tarde este concepto fue
ampliado considerablemente y empezó a abarcar también el acecho de los propios
defectos (cualidades negativas o imperfecciones). Hemos hablado bastante de
esto. Aquí sólo permítanme repetir una fórmula excelente dada por Don Juan:
Dios (o, usando su lenguaje, el Poder) nos da según nuestra impecabilidad. En
otras palabras, Dios permite que nos acerquemos a Él y nos sumerjamos en la
felicidad creciente de la Unión
con Él a medida que nos perfeccionamos éticamente.
La segunda
sección es el arte del intento. «El intento», en este contexto, es lo mismo que
«el anhelo de alcanzar» la
Meta Suprema. Un verdadero guerrero, en el sentido de la
palabra de Don Juan, es aquel que posee un «intento» correctamente
desarrollado.
La tercera
sección es el arte de la conciencia o, lo que es lo mismo, el buddhi yoga.
Hemos visto
una vez más que Dios guía a todas las personas que han alcanzado un cierto
nivel de madurez en su psicogénesis* usando un modelo metodológico unificado.
Esto no depende del país ni de la cultura religiosa en la cual ellas vivan.
Nosotros también debemos estudiar estos principios y tendencias y aplicarlos a
nosotros mismos y a las personas que nos siguen.
FRASES DE CASTAÑEDA EN SUS OBRAS :
“La
confianza de un guerrero no es la confianza del hombre común. El hombre común
busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí
mismo”.
“Gastamos
la mayor parte de nuestra energía sosteniendo nuestra importancia… Si
pudiéramos perder parte de esa importancia, nos sucederían dos cosas
extraordinarias. Una, liberaríamos la energía que se mantiene atada alimentando
la idea ilusoria de nuestra grandeza; y dos, nos proveeríamos de suficiente
energía para vislumbrar la grandeza real del Universo”.
“Si no
crees que tu vida va a durar para siempre, ¿qué cosa esperas? ¿Por qué titubeas
en cambiar?”.
“Todo es
igual y por lo tanto sin importancia. Por ejemplo, no hay manera de decir que
mis actos son más importantes que los tuyos, o que una cosa es más esencial que
otra; por lo tanto, todas las cosas son iguales, y al ser iguales carecen de
importancia”.
“No te
desperdicies en disculpas, no tienes poder para cancelar tus actos”.
“Un camino
sin corazón nunca es disfrutable. Hay que trabajar duro tan sólo para tomarlo.
En cambio, un camino con corazón es fácil: no te hace trabajar por tomarle
gusto”.
“Cualquier
acto obligatorio que uno hubiese tenido que ejecutar era, de hecho, el más
adecuado en las circunstancias”.
“Saber no
es poder. El poder depende de la clase de saber que se tenga. ¿De qué sirve
saber cosas que no valen la pena?”
“Para
borrar la historia personal es necesario: perder la importancia, asumir la
responsabilidad y usar a la muerte como consejera”.
“Ahora nos
importa perder la arrogancia. Mientras te sientas lo
más
importante del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. Eres
como un caballo con anteojeras: nada más te ves tú mismo, ajeno a todo lo
demás”.
La búsqueda
de la libertad es la única fuerza que yo conozco. Libertad de volar en ese
infinito. Libertad de disolverse como la llama de una vela, que aun al
enfrentarse a la luz de un billón de estrellas permanece intacta, porque nunca
pretendió ser más que lo que es: la llama de una vela
Los seres
humanos son una comunidad de filamentos de energía, luminosos, ilimitados.
Primero,
este es un mundo de energía, y después, un mundo de objetos. Si no empezamos
con la premisa de que es un mundo de energía, nunca seremos capaces de percibir
energía directamente.
La clave
está en lo que se enfatiza. O nos hacemos infelices o nos hacemos fuertes. La
cantidad de trabajo es la misma.
La
diferencia básica entre un hombre ordinario y un guerrero es que el guerrero
toma todo como un reto, mientras que un hombre ordinario toma todo como una
bendición o una maldición.
un guerrero
siempre debe tener presente que un camino es sólo un camino; si siente que no
debería seguirlo, no debe permanecer en él bajo ninguna circunstancia. Su
decisión de mantenerse en ese camino o de abandonarlo debe estar libre de miedo
o ambición. Debe observar cada camino de cerca y de manera deliberada. Y hay
una pregunta que un guerrero tiene que hacerse, obligatoriamente: ¿Tiene
corazón este camino?
El mundo es
incomprensible. No vamos a entenderlo nunca, no vamos a desentrañar sus
secretos nunca. Por lo tanto, debemos tratar al mundo tal como es: un gran
misterio.
Sentirse
importante lo hace a uno pesado, torpe y vano. Uno necesita ser ligero y
fluido.
En estos
libros no está el conocimiento, lo que hay en ellos son índices. Tú tienes que
ser capaz de poner en práctica lo que sugieren para conocer lo que los índices
indican. Tienes que caminar con tus propios pies, en la dirección que señalan,
para corroborar por ti mismo y vivir el conocimiento al que se refieren.
Enfadarse
con la gente significa que uno considera que los actos de los demás son
importantes. Es imperativo dejar de sentir de esa manera. Los actos de los
hombres no pueden ser lo suficientemente importantes como para contrarrestar
nuestra única alternativa viable: nuestro encuentro inmutable con el infinito.
Un guerrero
debe cultivar el sentimiento de que tiene cuanto necesita para ese viaje
extravagante que es su vida. Lo que cuenta para un guerrero es estar vivo. La
vida es suficiente y completa en sí misma, y por sí misma se explica.
Su razón
hace que los seres humanos olviden que la descripción del mundo es tan sólo una
descripción, y antes de que se den cuenta, han atrapado la totalidad de sí
mismos en un círculo vicioso del cual raramente escapan durante su vida.
El mundo
que perciben es una ilusión: una ilusión creada por la descripción que les
contaron desde el momento mismo en que nacieron.
El arte de
ensoñar es la capacidad de utilizar los sueños ordinarios y transformarlos en
conciencia controlada, en virtud de una forma especializada de atención
denominada la atención de ensueño.
Cuando un
guerrero deja de tener cualquier clase de expectativas, las acciones de la
gente ya no le afectan. Una extraña paz se convierte en la fuerza que rige su
vida. Ha adoptado uno de los conceptos de la vida del guerrero: el desapego.
Los seres
humanos tienen dos lados. El lado derecho abarca todo lo que el intelecto es
capaz de concebir. El lado izquierdo es un ámbito de características
indescriptibles, un ámbito para el que no caben palabras. El lado izquierdo es
comprendido ‑si es comprensión lo que tiene lugar‑ con la totalidad del cuerpo. De ahí
que se resista a la conceptualización.
Los
guerreros saben que cuando el inventario de una persona corriente falla, o bien
la persona amplía su inventario o bien se derrumba el mundo de la imagen de sí
mismo. Las personas corrientes son capaces de incorporar nuevos elementos a su
inventario siempre y cuando esos nuevos elementos no contradigan el orden
básico de ese inventario. Pero si los elementos contradicen dicho orden, la
mente de la persona se derrumba. El inventario es la mente. Los guerreros lo
tienen en cuenta cuando intentan romper el espejo de la imagen de sí mismos.
“Si su
espíritu está deformado, simplemente debe arreglarlo, depurándolo y perfeccionándolo,
porque no hay en la vida una tarea más digna de emprenderse. No arreglar el
espíritu es buscar la muerte, y eso es igual que no buscar nada, porque la
muerte va a alcanzarnos de todos modos. Buscar la perfección del espíritu del
guerrero tolteca, es la única tarea digna de nuestra transitoriedad y de
nuestra condición humana”.
“Un
guerrero tolteca ya se considera muerto, así que no tiene nada que perder. Lo
peor ya le ha pasado; por tanto, se siente tranquilo y sus pensamientos son
claros.
“Siempre
que el diálogo interno cesa, el mundo se desploma y afloran extraordinarias
facetas nuestras, como si hubieran estado celosamente guardadas por nuestras
palabras.
“El mundo
es insondable. Y también lo somos nosotros, así como todos los seres que
existen en este mundo”.
“Los seres
humanos son perceptores, pero el mundo que perciben es una ilusión: una ilusión
creada por la descripción que les contaron desde el momento mismo en que
nacieron. Así pues, el mundo que su razón quiere sostener es, en esencia, un
mundo creado por una descripción que tiene reglas dogmáticas e inviolables,
reglas que su razón aprende a aceptar y a defender”.
“El mayor
enemigo del hombre es la importancia personal. Lo que lo debilita es sentirse
ofendido por lo que hacen o dejan de hacer sus semejantes.
SEMEJANTE SABER NECESITA LA SAGA DE LIBROS COMPLETOS PARA PROFUNDIZAR,QUE AQUI TIENEN EN ESTE ENLACE GOOGLE DRIVE EN FORMATO PDF
Muchas gracias Fabio. Gran reseña! Saludos
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